Una tarea de la institución y la familia.

Desde temprana edad se debe inculcar a los niños y niñas los ámbitos de cortesía o convivencia social, los cuales son: pedir un favor amablemente, dar las gracias, pedir disculpas, respetar a las demás personas que los rodea ya sea docentes, compañeros/as de clase, padres de familia y también compartir los objetos de juego.

En las instituciones educativas se debe enseñar a los alumnos el cumplimiento de normas básicas que son: saludar al maestro cuando entra a clase, ponerse de pie cuando llega una autoridad, guardar silencio y atender las explicaciones que dan los docentes, emplear las palabras mágicas: “gracias”, “con permiso”, “lo siento”, “por favor” y “buenos días”, para poder vivir en armonía, los ámbitos de cortesía ayudan a orientar a las personas a tener respeto y sobre todo consideración ante los demás, siendo un valor ético, que debemos tratar a los demás personas de la manera en que nosotros queremos que nos traten.

Para enseñar estos ámbitos no solo se debe dictar reglas, lo más importante es motivar a los pequeños que lo pongan en práctica en la escuela, fuera de la escuela, en los hogares, hasta que se transformen en hábitos, siendo los docentes y padres de familia los principales actores que den el ejemplo a los niños y niñas ya que ellos a su edad tienden a imitar lo que los adultos.

Los buenos modales son valorados positivamente por la sociedad, por ende es de suma importancia que los padres de familia inculquen los ámbitos de cortesía siendo esto como un objeto de atención en las escuelas con el fin de fortalecer la educación que se recibe en el hogar.