Desde temprana edad se debe inculcar a los niños y niñas hábitos de cortesía o convivencia social, los cuales son: pedir un favor amablemente, dar las gracias, pedir disculpas, respetar a los docentes, compañeros/as de clase, padres de familia y también compartir los objetos de juego.
Según el Ministerio de Educación de Cuba (2000) en las instituciones educativas se debe enseñar a los estudiantes el cumplimiento de normas básicas que son: saludar al maestro cuando entra a clase, guardar silencio cuando otra persona hable y atender las explicaciones que dan los docentes, emplear las palabras mágicas: “gracias”, “con permiso”, “lo siento”, “por favor” y “buenos días”, para poder vivir en armonía, los hábitos de cortesía ayudan a orientar a las personas a tener respeto y sobre todo consideración ante los demás, siendo un valor ético, que debemos tratar a los demás personas de la manera en que nosotros queremos que nos traten.
Para enseñar estos hábitos no solo se debe dictar reglas, lo más importante es motivar a los pequeños que lo pongan en práctica en la escuela, fuera de la escuela, en los hogares, hasta que se transformen en hábitos, siendo los docentes y padres de familia los principales actores que den el ejemplo a los niños y niñas ya que ellos a su edad tienden a imitar lo que hacen y dicen los adultos.
Los buenos modales son valorados positivamente por la sociedad, por ende, es de suma importancia que los padres de familia inculquen los hábitos de cortesía siendo esto como un objeto de atención en las instituciones educativas con el fin de fortalecer la educación que se recibe en el hogar.








aprenderán la sociedad en la que viven. Se han realizado varios estudios en los cuales se ha demostrado que las habilidades sociales en los niños y niñas de preescolar implican la interacción entre pares y con los padres de familia, en donde exploran las reglas y los comportamientos sociales.